El día que fui de espectadora y un fotógrafo me pidió hacerme fotos
En 2024 fui a un campeonato europeo en Santa Susanna solo a mirar. Un fotógrafo quiso hacerme fotos, y yo le expliqué cómo. Ahí empecé a enamorarme.
Antes de subir a ningún escenario, hubo un día en el que fui solo a mirar. Y ese día, sin saberlo, empezó todo.
2024: Santa Susanna, de espectadora
Fue en 2024. Se celebraba un campeonato europeo en Santa Susanna y fui como espectadora. Era la primera vez que veía un evento así por dentro: los stands, las atletas preparándose, los focos, la gente que vive este mundo con una pasión que se contagia.
Yo no iba a competir. Iba a ver, a aprender y, si te soy sincera, a comprobar si aquello era para mí.
Un fotógrafo que quería hacerme fotos
En un momento del día se me acercó un fotógrafo. Quería hacerme unas fotos. A mí, que estaba allí de público.
Lo que pasó después es lo que más recuerdo. Antes de empezar, fui yo la que le expliqué cómo tenía que fotografiarme: qué ángulos me favorecían, cómo colocarme y cuáles eran mis puntos fuertes según mi cuerpo.
Explicándole al fotógrafo cómo quería las fotos, al principio de la sesión.
No lo hice por presumir. Lo hice porque llevaba toda la vida entrenando, desde los quince, y conocía mi cuerpo mejor que nadie. Saber lo que te favorece no es vanidad: es conocerte.
El día que me di cuenta
Cuando volví a casa, algo había cambiado. Me había gustado todo: el ambiente, la gente, la disciplina que se respiraba. Y me había gustado sentirme así delante de una cámara.
Ahí empecé a darme cuenta de que ese mundo me gustaba de verdad, y de que quizá no se me había pasado el momento. El resto ya lo conocéis: un año después estaba compitiendo, y en Santa Susanna, el mismo sitio donde fui a mirar, acabé quinta del mundo. Lo cuento en el Mundial IFBB de Santa Susanna y en empezar a competir a los 41.
Lo que me llevo de aquel día
A veces el primer paso no es hacer algo. Es ir a mirarlo de cerca y permitirte que te guste.
Si hay algo que te llama y no te atreves, ve a verlo. Sin compromiso, de espectadora. Puede que vuelvas a casa igual. O puede que vuelvas como volví yo: con ganas.
Si quieres saber cómo seguí, tienes mi historia y lo que aprendí sobre disciplina y constancia.